Continuación
15) Reforma de la vivienda.- La frase “la casa es del que la vive” es un término muy sugestivo que usan los políticos populistas (demagogos) para atraerse la buena voluntad del pueblo. Inclusive muchos llegan al poder ofreciendo casas, cientos de miles de casas, pero cuando llegan se olvidan de las promesas hechas. Lo peor de todo es que en ese tipo de sistema el supuesto dueño de la vivienda nunca adquiere la propiedad efectiva de la misma. No la pueden vender, no la pueden arrendar, no la pueden permutar y, lo peor aún, no pueden cederla en herencia a sus hijos. Además, debido a la escasez de las viviendas, los hijos casados tienen que vivir con sus padres y en caso de divorcio los ex cónyuges tienen que compartir la casa dividiéndola con mamparas o cortinas. A esto se agrega que los propietarios cuyas casas tienen varias habitaciones pueden ser obligados a compartir las mismas con otra familia que lo necesite. También se estimulan las invasiones a edificios y casas privadas que estén desocupadas, aunque sea temporalmente, o que sean usadas solamente en tiempo de vacaciones, como por ejemplo casas en las playas o en zonas turísticas. Finalmente, si algún día los ocupantes deciden o tienen que abandonar el país, no tienen derecho a venderla ni a dejársela a sus hijos. Tienen que entregarlas al Estado con todo lo que tienen dentro o no les autorizan la salida. Las mejores de estas viviendas, principalmente las mansiones que dejan los ricos al tener que abandonar el país, son repartidas entre funcionarios del gobierno o miembros del Partido, según el nivel de lealtad de los mismos. Así sucedió en Cuba, en el reparto El Vedado y otras zonas residenciales y sucederá en Venezuela y cualquier otro país del ALBA si es que llegan a consolidar el llamado Socialismo del Siglo XXI.
16) Expropiaciones y propiedad pública o social.- Para poder controlar toda la economía, y a través de ella controlar la población, es necesario eliminar la propiedad privada en todas sus formas. Primero se nacionalizarán o confiscarán las empresas productivas diciendo que las mismas pasarán a los trabajadores, pero nunca se les entregará el título de propiedad. Seguirán las empresas de servicios públicos, luego los negocios extranjeros, bancos, estaciones de radio y televisión, y así sucesivamente hasta llegar a los timbiriches (kiosquitos), como en Cuba y como se está haciendo ahora en Venezuela. Unas veces se alegará interés público, otras se dirá que las empresas son improductivas, otras que se especula con el dinero de los pobres y hasta dirán que los empresarios son unos explotadores, oligarcas o burgueses. Al frente de las empresas confiscadas se pondrán administradores de toda confianza, aunque su capacidad administrativa no sea buena. Lo importante es la lealtad al líder. Los bancos son claves en este proceso ya que se necesita mucho dinero para comprar influencias, tanto dentro como fuera del país. Esto matará la inversión extranjera y se abandonará el mantenimiento de los servicios públicos (electricidad, agua, seguridad, etc.) pero no importa, ya se encontrará la forma de comprar a crédito en el extranjero o conseguir que alguien ayude con los recursos que se necesitan. Esa es la solidaridad internacional. Desde luego, queda siempre el recurso del tráfico de estupefacientes como sucede en algunos países del ALBA. Después de todo, el fin justifica los medios. Desgraciadamente para este grupo emergente ya no existe la Unión Soviética que estuvo sosteniendo (manteniendo) a Cuba durante más de una década con un subsidio anual de 6 a 10 mil millones de dólares.
Este proceso de eliminación de la propiedad privada fue seguido en los países del Bloque Soviético hasta que el mismo desapareció en 1990 y ha continuado en Cuba a lo largo de 50 años. Este país subsistió durante los primeros años con dinero de las expropiaciones, después con el subsidio de la Unión Soviética, luego de préstamos llegados de Canada, del Club de París, Japón, Argentina, Brasil, etc., pero al no poder pagar dichos préstamos estos les fueron suspendidos. Entonces la dictadura cubana aplicó restricciones sin precedentes en la isla lo que dio en llamarse Período Especial en Tiempos de Paz, que no es otra cosa que recortar aún más los alimentos y servicios a la población y aplicar la mayor represión posible para aplacar el descontento y evitar levantamientos populares. Finalmente, apareció el petróleo venezolano y éste suplirá hasta que sus pozos se sequen o hasta que Chávez ya no esté. Luego se verá. Así se va avanzando hacia la consolidación del comunismo (Socialismo del Siglo XXI), hasta que todas las empresas privadas pasen al sector público controlado y manejado por el Estado o hasta que suceda como en China y demás países excomunistas que después de 60 o 70 años de experimento socialista (comunista) han vuelto sus ojos hacia el otrora execrado capitalismo.
17) Sistema educacional o plan de adoctrinamiento.- Para poder lograr un pensamiento uniforme a fin de asimilar los principios del SS-XXI es necesario reformar el sistema educativo de tal forma que se pueda acondicionar el pensamiento de las nuevas generaciones a esta ideología que dicen es nueva pero que, sin embargo, es muy vieja. Me refiero a la ideología marxista-leninista. En tiempos de la Unión Soviética los críticos llamaban a este adoctrinamiento “lavado de cerebro” por lo eficiente que era para borrar de la mente una ideología e introducir otra. En este tipo de educación no se permite ninguna enseñanza privada, ni aún religiosa, ya que ésta pudiera contrarrestar la formación ideológica que se pretende “sembrar” en la mente de los niños. Este proceso comienza en el kindergarten, pasa por la enseñanza media, sigue al nivel universitario y no termina nunca ya que, aún cuando se es adulto todo lo que se escuche o lea a través de los medios de comunicación es propaganda ideológica. Por ejemplo, en Cuba cuando el niño entra por primera vez en la escuela lo inscriben en una organización infantil llamada Pioneros. El lema de la iniciación es “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che” y automáticamente le entregan una pañoleta roja para usar alrededor del cuello. Esto estimula el ego de los niños que propagan sin quererlo los ideales antidemocráticos. Cuando son adolescentes los inscriben en la organización Juventud Rebelde y de adultos pasan al Partido Comunista. Para evitar desviaciones que puedan perjudicar la formación ideológica se controlará la enseñanza en todos los niveles, inclusive en el nivel universitario lo que se logra eliminando la autonomía universitaria.
De momento no será fácil conseguir maestros dispuestos a enseñarles a sus alumnos conceptos que van contra sus propios principios democráticos, pero poco a poco se les irá sustituyendo por otros maestros, aunque sean aprendices o de bajo nivel profesional, siempre y cuando sean incondicionales. Para poder convencer a los ciudadanos de que este tipo de sistema es el mejor se impulsan campañas que van desde acabar con el analfabetismo hasta decir que la educación es gratis. Pero realmente ni el propósito es únicamente acabar con el analfabetismo ni la educación es gratuita. Acabar con el analfabetismo significa enseñarle a los analfabetos las bondades del Socialismo del Siglo XXI (antes comunismo) y en cuanto a la gratuidad de la educación, no es así exactamente ya que los estudiantes tienen que trabajar sin remuneración alguna en lo que se llama “La Escuela al Campo”. Cuando egresan de las universidades son enviados al exterior a cumplir tareas internacionalistas como maestros, médicos, técnicos o asesores, recibiendo como salario una pequeña porción de lo que recibe el gobierno ya que el propósito principal es el de propagar la ideología castro-chavista a otros pueblos del continente. Por otra parte, el Estado decide lo que los estudiantes tienen que estudiar ya que al terminar sus carreras son ubicados en las aéreas que la Revolución o el SS-XXI crea son más necesarios. El propósito de este sistema educacional es el de formar hombres nuevos, como dijo Castro en 1959, aunque generalmente no se logra el hombre nuevo y en cambio se pierde el hombre viejo (el democrático), como sucedió en Cuba. Como complemento del sistema educacional en este tipo de régimen están también los medios de comunicación, incluyendo el Internet. Todo programa, artículo (radial, escrito o televisivo), noticias, cadenas presidenciales, inclusive las novelas, tienen que estar en función de adoctrinar y no de informar. Ya lo dijo Hugo Chávez al regresar de Cuba que en ese país hasta las novelas tienen contenido ideológico y que él aspira lo mismo para Venezuela. De ahí la importancia de que todos los medios estén en función doctrinal.
18) Control y manipulación de las masas.- Una de las características más sobresalientes de este tipo de sistema, al que yo llamo “controlalotodo”, es el de saber manejar y manipular las multitudes. Para ello comienzan por controlar los sindicatos obreros, las asociaciones estudiantiles, profesionales, religiosas, etc. Como se sabe, en los sistemas democráticos y de libertades individuales existen mecanismos cívicos de presión, como por ejemplo, manifestaciones y huelgas estudiantiles y de trabajadores, para presionar al gobierno a tomar medidas o mejorar las ya existentes. En los regímenes totalitarios, por el contrario, estos mecanismos de presión están prohibidos totalmente. Lo primero que hace el gobierno es abolir los sindicatos independientes de trabajadores y las asociaciones estudiantiles. El gobierno trata de hacer o fabricar sus propios dirigentes los que enfocan sus esfuerzos en guiar a sus seguidores para respaldar las medidas gubernamentales. Para ello el gobierno cuenta con infinidad de recursos, desde abolir la autonomía universitaria, descartar los contratos colectivos de trabajos, acusar a los dirigentes opositores de cualquier cosa, buscar la expulsión de sus centros de estudio o de trabajo, mientras que remuneran y privilegian a sus incondicionales. Hay que evitar a toda costa las huelgas y manifestaciones generales pues eso causa mala imagen ante la opinión publica nacional e internacional y pudieran exacerbar los ánimos y crear problemas de desestabilización.
Otro aspecto importante para controlar y manipular las masas son las concentraciones multitudinarias que buscan la creación de conciencia revolucionaria y la de impresionar al país y al mundo del supuesto respaldo popular con que cuenta el gobierno. A simple vista, al ver cientos de miles y hasta más de un millón de personas en un mismo lugar enarbolando consignas revolucionarias y oyendo discursos encendidos de sus dirigentes se tiene la impresión que todas esas personas acuden voluntariamente y que la popularidad del gobierno es inmensa. Esto no es así precisamente. Aunque una tercera parte de los asistentes pudieran acudir voluntariamente, con sus propios recursos, la inmensa mayoría son trabajadores y estudiantes cuyos centros son cerrados para que vayan a la concentración y autobuses y camiones del gobierno son estacionados frente a sus centros de trabajo para ser transportados hasta el lugar de la concentración. Y para asegurarse de que todos los trabajadores asistan a la misma el gobierno supervisa la asistencia al acto y si es necesario pasa lista de asistencia en la propia concentración. El que no vaya corre el riesgo de perder su trabajo, de coartarle el derecho a la educación a sus hijos y hasta la libreta de abastecimiento pudiera serles suspendida. Es decir, no solamente el gobierno o dictadura de un tipo de sistema como éste apela a la mordaza y al terrorismo de estado para controlar a sus críticos sino que la manipulación, psicología de las multitudes y las grandes concentraciones populares son parte también de sus herramientas para lograr sus siniestros objetivos.
Continua