5) Distribución igualitaria de lo que haya.- En el SS-XXI, como en el comunismo, todo lo que se produce se distribuye supuestamente a partes iguales, por lo menos eso es lo que se dice. Teóricamente todos los productos se concentran en un solo lugar, como sucedía en las comunidades primitivas, y de ahí se sirven por igual todos los vecinos. Su máxima es “de cada cual según sus posibilidades, a cada cual según sus necesidades”. El inconveniente de esta distribución es que los más preparados y talentosos se dan cuenta que los menos dotados, incluyendo los vagos, viven de ellos por lo que disminuyen a propósito sus esfuerzos, bajando considerablemente la producción. Mientras que en este socialismo se propugna la igualdad absoluta, en el capitalismo se propugna la igualdad de oportunidades. Ese tipo de distribución igualitaria será más humana pero es menos práctica ya que mata la iniciativa privada y todos pasan a ser más pobres que antes como pasó en el Bloque Soviético, uno de los motivos principales por el cual fracasó. En este aspecto, dicho socialismo está en desventaja frente al capitalismo cuya máxima es “de cada cual según sus posibilidades, a cada cual según su rendimiento”. Esta desventaja tratan de solventarla con una libreta de racionamiento, como en Cuba, a través de la cual se reparte supuestamente a partes iguales todo lo que haya. Aunque no entre todos ya que en este tipo de sistema a los servidores leales no se les somete a tal racionamiento. En cuanto a esto hay una anécdota real, muy explícita, que se refiere a un campesino cubano llamado Margarito que quería que llegara el comunismo a la isla para comer como los Sárraga (dueños del Central Adela en Las Villas, Cuba) pero luego se disgustó porque decía que hicieron al revés, que en vez de haberlo puesto a él a comer como los Sárraga pusieron a los Sárraga a comer como él.
6) Concentración de poderes. Consejo Federal de Gobierno.- Para poder consolidar el SS-XXI es necesario controlar todos los poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Es decir, no puede existir independencia de poderes pues el Ejecutivo no puede ser supervisado ni controlado por nadie. El Consejo Electoral Nacional tiene que estar también bajo el control del Estado, así como las Fuerzas Armadas, el Contralor General, la prensa, etc. La cadena de mando es como sigue: el Ejecutivo envía un anteproyecto de ley a la Asamblea Legislativa, la Asamblea lo convierte en ley y el Tribunal Constitucional le da el visto bueno. Si hubiera descontento y protestas el mandatario ordenará al Fiscal General, al Poder Judicial o a quien corresponda, para que proceda y cumpla con su deber, pues para eso fueron nombrados por él mismo. Esto será respaldado por el Fiscal General y el Tribunal de Justicia quienes instruirán a la Policía Revolucionaria y a las Fuerzas Armadas para que hagan cumplir las leyes. Si fuera necesario se criminalizan las protestas y se encarcela al que proteste públicamente, aunque sea pacíficamente. Pudiera llegarse hasta la implantación de la pena de muerte para casos políticos, como en Cuba, o se usarían otros métodos menos convencionales para ejecutar a los opositores indeseables. El Contralor General se encargará de avalar todo lo que haga el Ejecutivo y si éste es acusado de corrupcion se dirá que los corruptos son los opositores. Para evitar las criticas públicas se controlará la prensa radial, escrita y televisiva, incluyendo el Internet. Para mayor control se dividirá y subdividirá el territorio nacional cuantas veces sea necesario. Provisionalmente se crearán Consejos Comunales o Círculos Bolivarianos, como los Soviets en Rusia o las Asambleas Populares en Cuba, al frente de los cuales se pondrán individuos de toda confianza. Estos Consejos Comunales o Asambleas Populares irán suplantando poco a poco a los alcaldes y gobernadores elegidos por la voluntad popular. Finalmente, después de creados los Consejos Comunales se les quitará las competencias que se les había otorgado y entonces se creará el Consejo Federal de Gobierno que tendrá en un solo cuerpo todos los poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Este Consejo será designado por el “Presidente” ya que en el SS-XXI se considera que el pueblo no está debidamente capacitado para elegir a sus dirigentes.
7) Símbolos, frases sugestivas e ídolos prefabricados.- Para ganarse la buena voluntad del pueblo se recurrirá sin cesar a expresiones populistas que agraden al oído y estimulen el ego, como por ejemplo: la revolución es del pueblo, revolución bolivariana, revolución ciudadana, todos somos iguales, los pobres están primero, somos progresistas, solidaridad internacional, el pueblo manda, patria o muerte venceremos; patria, socialismo o muerte, etc. El atuendo personal es otra cosa muy importante. Unos recurrirán al rojo rojito, como Hugo Chávez, otros apelarán a collares de flores o confetis en la cabeza, como Evo Morales. Hay también los que no se afeitan nunca, como Castro. Ah! y muchas fotos y estatuas de los máximos líderes adornarán las paredes de lugares más visitados y parques públicos, lo que se conoce como "el culto a la personalidad", por ejemplo, de Lenin, Stalin, Mao Tse Tung, Kim Il Sun, Fidel Castro, etc. Algo parecido a lo que sucedió con el nazifascismo del Siglo XX con Hitler, Mussolini o Saddan Hussein. Se usarán y fabricarán mártires que ayuden a exacerbar los sentimientos patrios. Ejemplo de esto lo tenemos en el Che Guevara, aunque todo el mundo sabe de las discrepancias que existían entre el llamado “guerrillero heroico” y el dictador cubano. Esto quedó demostrado al ser enviado el Che a Bolivia aún cuando ni el propio Partido Comunista de ese país lo quería. Allá lo mataron abandonado por todos, incluso por el gobierno cubano. Luego su imagen recorre el mundo en fotos y caricaturas aunque pocos de los que las usan o ven saben de quién se trata. Tan lejos llegan los promotores de este tipo de socialismo que usan nombres de héroes independentistas aunque los principios de los mismos no coincidan con sus ideas totalitarias. Eso hace Chávez con Simón Bolívar en Venezuela no obstante haber dicho éste: “Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes, es un país de esclavos”. O como hacen los Castro en Cuba con José Martí no obstante haber dicho éste: “Asesinos alevosos, ingratos a Dios y enemigos de los hombres son todos aquellos que so pretexto de enseñar doctrinas modernas, dejan caer en los oídos de las juventudes un cúmulo de ideas, infiltrándoles el evangelio bárbaro del odio, en lugar de la doctrina sublime del amor”.
8) Descalificaciones, insultos e incitación al odio.- Para contrarrestar las críticas se repetirá hasta la saciedad que los opositores, incluyendo la prensa independiente y analistas políticos, son: gusanos, vende patrias, corruptos, imperialistas, pitiyankees, burgueses, oligarcas, golpistas, pelucones, partidocracia, etc. Este tipo de calificativos amedrenta o desmoraliza a los opositores que normalmente son personas que prefieren callarse a entrar en polémicas. La ironía y el sarcasmo de Correa sirven también como descalificaciones. También hay muchos ciudadanos tan ingenuos que creen todo lo que oyen. Desde luego, cuando los insultos no resuelven se usan las turbas, como sucedió con la Cadena Capriles en Venezuela donde hubo necesidad de acallar a los periodistas con las medidas de fuerza que siempre que sea necesario se usan. Por supuesto, en esto no se usan normalmente armas de fuego sino mucho palo, piedra y gas del bueno, como dice Chávez. Como estas herramientas no están registradas no se podrá acusar al gobierno de instigar a esos hechos violentos, aunque finalmente se usará el arma que sea más eficiente. Desde luego, para evitar alianzas indeseables se estimula el odio al que no piense como ellos. El hijo odia a sus padres o viceversa, los hermanos odian a los hermanos y hasta los tíos, sobrinos y primos se odian o vigilan entre sí cuando discrepan ideológicamente. Este odio hace que todo lo que sucede en el seno de la familia puede llegar a los oídos de los miembros de los cuerpos represivos pues los más fanáticos serían capaces de informar sobre quiénes son los desafectos al régimen dentro de la familia y lo que pudieran hacer. Uno de los ideólogos más sobresalientes en Cuba que propugnaba esta cultura del odio como instrumento de lucha de clases era Ernesto (Che) Guevara quien dijo en una ocasión: "Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un arcaico detalle burgués. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro”. Este es sólo un ejemplo de lo que pretenden los promotores del llamado SS-XXI para sus hijos y seguidores.
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